
¿Buscas un escapadón de fin de semana que no te cueste una fortuna y te acerque a la naturaleza? Entonces el Hotel Rural Can Borrell en Meranges, Girona, es el plan que necesitas. Este hotecillo de 2 estrellas está repleto de encanto familiar y ¡vaya que sí ofrece tranquilidad! A solo 20 km del Real Club de Golf de Cerdaña, aquí tendrás todo para relajarte: un salón común, parking gratis, terraza y un restaurante donde la comida catalana se mezcla con un toque moderno gracias a su chef, Oliver Verdaguer.
Pero ojo, no todo es color de rosa. Aunque el hotel es acogedor y tiene su encanto, la comida a veces no está a la altura del precio que pagas, y el servicio puede ser un poco seco, sin esa empatía que todos buscamos. Así que prepárate para disfrutar del meloso de ternera, un plato estrella de la zona, pero no te sorprendas si la porción es un poco pequeña. En fin, si quieres una experiencia rural en un lugar bonito, Can Borrell puede ser tu sitio, pero ve con expectativas realistas sobre la comida y el servicio. ¡Te va a encantar el ambiente pero ve con los ojos abiertos!
Hotel Rural Can Borrell Restaurant
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Mapa Ubicación Hotel Rural Can Borrell Restaurant
Dónde se encuentra el Hotel Rural Can Borrell
¡Oye, escúchame! Si estás pensando en un sitio para desconectar y comer de lujo, el Hotel Rural Can Borrell Restaurant es la movida. Está en carrer Retorn, 3, 17539 Meranges, Girona, en un lugar espectacular. Te cuento que la comida es brutal. He estado allí un par de veces y me voló la cabeza, de verdad. Las raciones son potentes y el solomillo... ¡ni te cuento! Se nota que aquí saben lo que hacen. Además, el servicio es de 10, siempre atentos y con una sonrisa. Y lo mejor, ¡todo a un precio razonable! Pero ojo, que si planeas ir un fin de semana, mejor reserva porque se llena rápido.
Ahora, no todo es miel sobre hojuelas. Hay opiniones que no son tan buenas, como aquella vez que alguien se quejó de un plato que parecía de broma, con una “ensalada” que le vendieron a precio de oro. Es verdad que, en algunas ocasiones, la jalada de los precios no cuadra con lo que te ponen en la mesa. Pero, en mi experiencia, la calidad de la comida ha sido maravillosa. Y si tienes un diente dulce, no te olvides de pedir la tarta tatin. ¡Es una bomba!
En cuanto al hotel, tiene ese rollo rural de los 70, con su encanto y todo, pero si buscas lujo moderno, puede que te quede un poco corto. Eso sí, es perfecto para un viaje familiar o con amigos. Un sitio tranquilo, bien ubicado, y con un acceso fácil para hacer actividades de senderismo o esquí. Las habitaciones son acogedoras y limpias, lo que se agradece un montón.
Así que, ya sabes, si quieres disfrutar de un buen fin de semana cerca de la naturaleza y comer como Dios manda, el Hotel Rural Can Borrell es tu opción. Ah, y no te olvides de que está en Meranges, Girona, un sitio que vale la pena explorar. ¡Disfruta!
Cuántas estrellas tiene el Hotel Rural Can Borrell
Mira, si estás pensando en alojarte en el Hotel Rural Can Borrell, ahorra unos euros y busca otra opción. Estuvimos allí con un grupo de 7 colegas, reservamos 2 habitaciones y al llegar, la recepcionista, en un intento de ser majo, nos dio 3 habitaciones. Pensamos que era genial, ¡pero dos horas más tarde entró una empleada a matar nuestra vibra! Sin tocar la puerta ni nada, nos despertó a gritos, culpándonos por “ocupar” la habitación que supuestamente estábamos invadiendo. ¡Un lío total! La mujer, como si estuviera en su casa, empezó a tocar nuestras cosas para apurarnos a salir. Nadie nos pidió disculpas.
Y para rematar, cuando ya no teníamos habitación, en el lobby nos pregunta si queremos algo. Pedimos un par de infusiones de manzanilla, pensando que eran de cortesía, y ¡nada! Al final nos cobraron. La actitud de esa empleada fue horrible, muy grosera y totalmente fuera de lugar. Así que si buscas un buen hotel, sal de allí, no vale la pena.
Sobre el restaurante, fuimos solo a tomar un café, y la experiencia en la terraza fue bastante buena. Los camareros estaban bien, y aunque no comimos, el cocinero nos vendió que la comida allí tiene que ser chula. Además, no tengo queja de los camareros, pero la dueña, madre mía, hizo un comentario poco afortunado sobre una reserva que fallamos dos veces. Cuidado con los precios de los vinos, que están por las nubes. Así que ni idea si volveremos.
Básicamente, si llevas a tu perra o perro, olvídalo. Nos negaron entrar con nuestras dos perritas mini, aunque el comedor estaba prácticamente vacío. Nos mandaron a la terraza con el frío polar, así que tuvimos que dejarlas solas en el hotel, lo que arruinó la noche. La comida estaba bien, pero las raciones eran escasas y la cuenta fue una broma. No lo recomendaría si viajas con mascotas o buscas algo de calidad. Sobre el hotel... ¿cuántas estrellas tiene? Solo 2, así que ya sabes lo que hay. ¡A evitar!
Qué tipo de entorno ofrece el Hotel Rural Can Borrell
Hablando del Hotel Rural Can Borrell, te cuento que el restaurante tiene una fama muy buena. La cocina de Cal Borrell es excelente, y el ambiente es ese de montaña que te hace sentir en casa. Lo lleva Oliver, que es un anfitrión de esos que te hacen sentir como en familia, con un trato súper amigable. Eso sí, hay que decir que algunos platos son auténticas delicias. ¡Sin duda, totalmente recomendable!
Pero no todo es perfecto. Cuando fuimos a comer, la experiencia fue un poco más bien floja. El servicio estuvo correcto y el local tiene su encanto, pero la calidad de la comida podría mejorar. Las raciones eran justas y el precio, 93€ para dos personas, con primer, segundo y postre, se siente un poco alto para lo que ofrece. Al final, no creemos que valiera la pena, sobre todo con lo que pagamos.
Por el otro lado, si buscas un lugar para tomar un café, la terraza es ideal. En nuestra parada, tomamos unos cafés con avena y disfrutamos de la amable atención de la chica que nos atendió. El pueblito es pequeño, pero tiene su encanto. ¡Vamos! Es el lugar perfecto para disfrutar de un buen momento con tu pareja o con amigos.
En nuestra estancia de 4 noches, todo estuvo súper bien. Las vistas, el desayuno con esa panorámica a la montaña y un servicio de 10. Laura y sus hijos son unos amores, siempre están ahí para lo que necesites. Es un lugar realmente mágico, donde puedes desconectar y disfrutar.
Para terminar, el Hotel Rural Can Borrell ofrece un entorno de montaña con vistas increíbles, un ambiente acogedor y un servicio ameno que realmente te hace sentir cómodo. Es un sitio donde puedes disfrutar tanto de la naturaleza como de buena compañía.
Qué actividades se pueden realizar cerca del hotel
Oye, si estás buscando un lugar para desconectar y cargar pilas, el Hotel Rural Can Borrell es un lugar que tienes que tener en cuenta. Es un hotel de 2 estrellas, pero la verdad es que se siente como un verdadero refugio rústico. Imagina un ambiente familiar, acogedor, con paredes de piedra y un toque de montaña por todos lados. Además, está en Meranges, Girona, a pie de montaña, rodeado de naturaleza, lo que lo convierte en un planazo para tus vacaciones.
Y lo mejor del hotel sin duda es su restaurante. La comida es espectacular, con platos bien elaborados y productos de calidad que te harán la boca agua. El servicio es muy amable y atento, te sientes como en casa, y eso es clave en un sitio así. El desayuno es otro rollo — fruta fresca, tostadas, embutido y hasta bollería artesanal recién hecha. Ideal para comenzar el día con buen pie.
Las vistas son de escándalo. Desde tu habitación puedes ver el bosque y escuchar el agua de un riachuelo que pasa cerca. Es el plan perfecto para relajarte y disfrutar de eso que llamamos paz interior. Además, puedes pasear por el pueblo y descubrir cosas chulas, como quesos de leche de cabra y oveja, o las tallas de madera que hacen los artesanos de la zona. Sin olvidar esa iglesia románica bien conservada que le da un rollo especial al lugar.
Y sobre qué hacer cuando estés allí, hay un montón de opciones. Puedes ir a hacer senderismo por los alrededores, disfrutar de la montaña y quizás incluso ver un poco de nieve si vas en invierno. Y si lo tuyo es el turismo, a solo 20 minutos tienes Puigcerdà y a una hora Andorra. ¡Todo a un tiro de piedra! Sin duda, ¡volveremos!
A qué distancia está el Hotel Rural Can Borrell del Real Club de Golf de Cerdaña
Y bueno, ya te cuento, el Hotel Rural Can Borrell está en Meranges, Girona. La verdad, fuimos a comer y no me decepcionó. El local tiene su rollo, con un montón de historia. El menú es de montaña y lo clavan. Pedí pies de cerdo a la brasa con ceps, lo típico, pero cuando llegó el plato, ¡menuda sorpresa! Solo era un pie deshuesado y chiquitito con una salsa en la base, ni rastro de los ceps. Pero bueno, al menos estaba rico, así que no me quejo tanto. En cuanto al servicio, fue un poco flojo, solo un 2, pero la ubicación le da un 5 fácil.
Otra vez que estuvimos allí, la experiencia fue de cinco estrellas. El restaurante tiene un ambiente súper acogedor, con sus paredes llenas de historia... ah, y se nota que los camareros están en su salsa, porque son atentos y rápidos. La comida fue genial, a un precio medio de 40€ por persona, y con ese paisaje que te deja sin aliento, es casi un regalo. Aunque, sí que echamos de menos los manteles y servilletas de tela, pero son detalles que se perdonan. Sin duda, un lugar romántico y tranquilo para ir con la familia o amigos.
En nuestra última visita, nos quedamos a dormir y cenar. La habitación histórica y acogedora, justo lo que buscas en la montaña. La cena estuvo de lujo, sobre todo esa ensalada de lechugas con vinagreta casera y el asado de cordero que, créeme, original no le falta. Ya sabes, esas combinaciones de sabores y frutas que te sorprenden.
Ahora, si te estás preguntando a qué distancia está el Hotel del Real Club de Golf de Cerdaña, ¡te cuento! Está a unos 20-30 minutos en coche. Así que si te quieres dar una escapada a jugar al golf, ya sabes dónde alojarte después. ¡A disfrutar!
Qué servicios básicos ofrece el Hotel Rural Can Borrell
El Hotel Rural Can Borrell Restaurant ha sido un sitio de referencia en La Cerdanya, pero últimamente está perdiendo ese brillo que lo hacía especial. La verdad, el restaurante solía ser un must por la calidad de su comida, pero ahora parece que no se adapta a las necesidades de los clientes. Si te gusta lo que ofrecen, genial, pero si no, ni te preocupes, porque a ellos no les importa. La ubicación es espectacular, en medio de un pueblo encantador, pero los precios son altos y el servicio deja mucho que desear.
Cuando lo probamos, nos topamos con comida de alta calidad, pero las raciones eran un poco justas para el precio que pagas. No hay menús, así que si vas con hambre, prepárate a clavar una pasta. Además, el ambiente no es el mejor, estuvo llena la terraza de moscas, algo que te saca las ganas de comer. El personal es otra historia. Te pueden atender de forma muy desigual, hay camareras amables, pero otras parecen estar en su propio mundo. Eso sin contar que el cocinero puede ser más atento con la gente, especialmente teniendo en cuenta lo que estás pagando.
Si hablas de tu experiencia allí, es bastante probable que te salga la palabra "desastre". Tantos problemas en el servicio, como esperar eternamente para que te tomen la comanda. Una vez, después de estar esperando casi una hora, decidimos levantarnos e irnos. Entiendo que hay mucho trabajo, pero un mínimo de comunicación haría milagros. Y ni hablemos de los precios: 222 euros por dos noches sin desayuno y la habitación era normalita, sin repuestos para gel y con un baño un poco cutre. Es una pena, porque con un par de cambios podría ser un lugar top.
Respecto a los servicios básicos que ofrece el Hotel Rural Can Borrell, encontramos habitaciones estándar y un restaurante que se esfuerza por ofrecer buena comida, aunque no siempre cumple las expectativas. Lo básico está ahí, pero si quieres una experiencia en la que te sientas cuidado y que no vacíen tu bolsillo, la cosa se complica.
Qué tipo de comida se puede disfrutar en el restaurante del hotel
Hablando del Hotel Rural Can Borrell, tienes que saber que de los últimos recuerdos que tengo no son muy buenos. Ya hace unos años, en 2018, fuimos con unas expectativas altas porque lo recordábamos genial, pero menuda decepción. La comida y los precios no se llevaban bien. Además, nos trataron un poco como si estuviéramos pidiendo limosna. Hasta el cubierto del bebé nos lo cobraron, y cuando lo dijimos, nadie se dignó a darnos una explicación. Vamos, que no se me antoja volver a repetir la experiencia.
Por otro lado, hay gente que ha tenido suerte y ha disfrutado de su estancia. Escuché que tienen una terraza súper bonita con vistas increíbles. Imagínate comiendo algo rico rodeado de un ambiente fresco y acogedor. El servicio también ha sido altamente valorado, incluso con el detalle del cambio de cubiertos en cada comida. Se dice que la comida es deliciosa, sobre todo esos canelones y el jarrete, y el solomillo con foie es de otro nivel. ¡De verdad que suena bien!
Pero lo mejor es que, para quien quiera una escapada tranquila, la ubicación del lugar es espectacular. Te sientes rodeado de la naturaleza y, según dicen, las habitaciones están limpias y cómodas. Sin embargo, hay que tener en cuenta que tienen horarios estrictos para las cenas y el WiFi parece ser un problema recurrente, así que si dependes de internet, puede que no sea el lugar ideal.
En cuanto a la comida del restaurante, puedes esperar disfrutar de platos como canelones, jarrete y solomillo con foie, todo bien elaborado y con productos de calidad. Aunque hay opiniones encontradas, parece que si logras encontrar el buen ritmo del lugar, la experiencia puede ser muy gratificante. Pero, claro, ya depende de cómo te toque el día.
Quién es el chef del restaurante del Hotel Rural Can Borrell
Y mira, ya que estamos hablando del Hotel Rural Can Borrell Restaurant, te cuento que la experiencia puede ser un poco de altibajos. Por un lado, si buscas una delicia para los cinco sentidos, este sitio tiene lo suyo. Yo he ido como mínimo tres veces al año, tanto en invierno como en verano, y la verdad es que no me arrepiento. Tiene un comedor acogedor y cálido, ideal para esos días fríos donde se pone a nevar, y en verano, la terraza con vistas espectaculares de La Cerdanya es simplemente imperdible. La comida siempre ha sido de 10, pero hay que destacar sus verduras a la brasa y ese crujiente de confit de pato que te deja sin palabras. Si no has probado el jarrete, por favor, hazlo, es una bomba de sabor.
Ahora, de repente, también escuchas historias de gente que no ha tenido tan buena suerte. He escuchado que hay quienes han tenido una experiencia más bien fatal y carísima. Por ejemplo, un amigo me comentó que fue un día, pagó casi 50 euros por dos platos de canelones y un pie de cerdo que estaban más fríos que las manos de un muñeco de nieve. Eso sí que es decepcionante. Si sumas que estaban llenos de moscas y que tardaron una eternidad en el servicio, se te quitan las ganas de volver.
Pero claro, no todo es malo aquí. Hay otros que han tenido una experiencia más agradable. El servicio ha sido calificado como amable y auténtico, y aunque los precios son un poco más altos, coinciden en que la calidad está a la altura. La carne a baja temperatura, como el meloso de ternera y la espalda de cabrito, son otra historia. Claro, si vas con ganas de WiFi, olvídalo, porque aquí no hay cobertura, ¡pero si realmente quieres desconectar, es una maravilla!
Y ya para concluir, me preguntabas quién es el chef del restaurante del Hotel Rural Can Borrell. ¡Es un crack! La verdad es que no tengo su nombre, pero lo que sí sé es que está haciendo un trabajo increíble en la cocina. Su pasión por la comida se nota, y eso es lo que hace que muchos sigan volviendo a probar lo que él y su equipo preparan. Así que, si te decides a visitarlo, ¡espera un festín para recordar!
Hay aparcamiento disponible en el Hotel Rural Can Borrell
De un momento a otro, cuando piensas que vas a comer algo simple, te topas con el Hotel Rural Can Borrell. Este lugar es un restaurant de two stars que se siente como si fueras a la casa de un amigo. Después de un día de trekking, ese aroma a butifarra a la brasa se siente como un abrazo. Y si vas justo después de ver los lagos, no hay nada mejor. A veces, pasas por alto lo que hay en el pueblo, pero este lugar es una joya. Entras y te sorprende su decoración totalmente rústica, con piedra y madera que le dan un toque de montaña. El comedor, bastante elegante, te hace pensar que has hecho una buena elección.
Lo mejor es que tienen una carta muy extensa. Desde asados que te dejarán con ganas de más, hasta un arroz de montaña que, si no lo pides, te arrepentirás cocinero, ¡estás advertido! Y ni hablar de la atención, porque el servicio es fenomenal. Ellos saben lo que hacen. Celebramos un cumpleaños y aunque no tenían tarta en la carta, se lucieron trayendo una con velas y todo. Se ganaron unos puntos extra por eso. También tienen una buena selección de vinos y cavas para acompañar la experiencia.
Aunque no todo es perfecto. Algunos tuvieron un par de días que no fueron tan buenos. Por ejemplo, ducharse con champú porque no ponían gel de baño. Y lo del papel higiénico, ¡ni hablar! ¿Tú crees que uno tiene que estar pidiendo rollos? Pinta feo. Y si te sentabas a comer en la terraza, la lucha constante con las moscas no es el plan. La atención de la dueña fue correcta, pero le faltó ese plus de amabilidad que esperas en un sitio así. Para colmo, ciertos platos se sintieron más como una estafa que una cena de calidad.
Ahora, en cuanto a si hay aparcamiento disponible, la verdad es que no hay mucha info al respecto en lo que he escuchado. Pero, generalmente, en hoteles rurales como el Can Borrell, se puede encontrar alguna opción en las cercanías. Así que si decides aventurarte, ¡no olvides preguntar al llegar!
Cómo es la atención al cliente en el Hotel Rural Can Borrell
Mira, si estás buscando un pueblito donde desconectar, el Hotel Rural Can Borrell en Meranges es una joya oculta. Está en la Carrer Retorn, 3, así que no te va a costar encontrarlo. Es un hotel de 2 estrellas, pero yo te digo que no te dejes engañar por lo de las estrellas, porque lo que importa aquí es el ambiente. Las vistas son una locura y el rollo rural te envuelve al instante. Perfecto para esos días de escapada con los colegas o la familia.
Y si de comida hablamos, tienes que probar lo que ofrecen en su restaurant. Nada de comida de plástico, aquí de verdad se lo curran. Cocinan con productos frescos de la zona, ¡así que prepárate para comer rico! Ideal para reponer energías después de un día de ruta por la montaña. Los desayunos están bastante guapos, así que no te vayas sin probar el pan con tomate, ¡que es un clásico!
Y sobre la atención al cliente en el Hotel Rural Can Borrell... déjame decirte que es de diez. El personal es súper cercano y se nota que están para ayudarte en lo que necesites, siempre con una sonrisa. Te hacen sentir como en casa, así que si tienes alguna petición especial, no dudes en comentárselo. ¡Vas a salir de ahí pensando en cuándo vuelves!
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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