Hotel Restaurant La Botiga

Hotel Restaurant La Botiga

Si buscas un lugar con encanto para desconectar, el Hotel Restaurant La Botiga en Plaça Major, 14, Prades es una opción de lujo. Este hotel de 1 estrella tiene todo lo que necesitas: un ambiente familiar, cómodo y relajado donde puedes disfrutar de la naturaleza a tu alrededor. A solo 20 km del Monasterio de Poblet, es el sitio perfecto para lanzar tu aventura por Tarragona y luego volver a recargar energías en su acogedor bar y salón.

Y hablando de recargar energías, el restaurante de La Botiga te sorprenderá. Aquí la comida es casera y tradicional, ideal si quieres probar lo mejor de la cocina mediterránea y española. Desde escudella hasta unos caracoles que la rompen, ¡la buena onda está asegurada! Así que, si estás por la zona y buscas calidad a precio amigable, ya sabes dónde parar. ¡Te va a encantar!

Hotel Restaurant La Botiga

·Hotel de 1 estrella
Valoración media: 3,5
Opiniones: 479 Reseñas
Dirección: Plaça Major, 14, 43364 Prades, Tarragona
Teléfono: 977 86 83 21

Mapa Ubicación Hotel Restaurant La Botiga

Dónde se ubica el Hotel Restaurant La Botiga

¡Oye, si buscas un lugar donde quedarte y comer en Prades, echa un vistazo al Hotel Restaurant La Botiga! Es un hotel de 1 estrella pero está en pleno centro, en la Plaça Major, 14. La ubicación es brutal, ¡cero problemas para moverte por allí! Pero… ten en cuenta lo que te voy a contar.

La primera experiencia que tuvimos fue a la hora de comer. Nos dieron mesa rapidísimo, pero el servicio fue un pelín lento. Claro, era fiesta en el pueblo y las chicas andaban a mil por hora, así que se entendía. La ensalada y el gazpacho, ¡pura delicia! Pero el magret de pato tenía partes que estaban secas, así que ese punto hay que mejorar. Sí, la ubicación se lleva un 5 estrellas, pero el servicio se queda en un 3.

Luego, también le dimos una oportunidad a la cena y fue un poco desastre. El trato de uno de los camareros fue malísimo. Llegamos cuatro amigos a tomar un café a eso de las 16:30, y el tipo nos dice que está abierto pero no tenía ganas de atendernos. Las mesas estaban desordenadas y tuvimos que entrar a pedir. Al final, tuvimos que llevarnos nosotros mismos los platos y vasos sucios. Para colmo, ni siquiera limpió la mesa, y él y su compañera se pusieron a fumar. La verdad, por esa actitud, te recomiendo que busques otro sitio. El servicio se lleva un claro 1 estrella.

Pero prepárate, porque el servicio puede ser un poco suerte o nada. ¡Mucha suerte!

Cuántas estrellas tiene el Hotel Restaurant La Botiga

Y mira, si pensabas que el Hotel Restaurant La Botiga iba a ser la panacea, piénsalo de nuevo. La cosa no pinta bien. Te encuentras con un hotel de 1 estrella que se siente más como un chasco. La última vez que fui, me quedé esperando casi dos horas con la mesa reservada y cuando llegó la comida, ¡uf! Plano frío, caracoles con casi todas las conchas rotas, y el fricandó bañado en aceite. La paella ni se sentía y los canelones estaban más secos que un puñado de arroz. De verdad, no se lo recomiendo a nadie.

Y no solo eso, en el restaurante la atención fue de risa. Estuvimos 30 minutos esperando y ni las servilletas nos pusieron. Para un lugar que está en Plaça Major, parece que no se esfuerzan mucho por mejorar el servicio. Ya sabes, 1 estrella en todo: ambiente, atención y hasta en la comida. Aunque, bueno, al menos la ubicación es top, con esas vistas a la iglesia bonita.

Pero no todo es malo. Hay quienes han tenido buena suerte, el otro día comí con unos amigos y disfrutamos de un menú de 22 euros que estaba de lujo. La escudella era sublime y el personal, bien amable. Te digo que la comida casera siempre da en el clavo. Así que si vas en grupo, hay opciones.

Aunque la experiencia varía mucho, la verdad es que no puedes esperar un servicio excelente en un sitio que tiene solo una estrella. Al final del día, parece que si no te toca el peor de los días, puedes salir satisfecho, pero ¿quién quiere correr el riesgo?

Qué tipo de ambiente se puede esperar en el hotel

Mira, si decides quedarte en Hotel Restaurant La Botiga, te estás lanzando a un lugar de 1 estrella en Plaça Major, 14, 43364 Prades. No esperes lujos excesivos, pero sí un rollo bastante chill. Sin embargo, el asunto del menú de 27€ para terminar apretujado en la única mesa que tienen en el bar, al lado de un surtidor de cervezas y cajas apiladas con botellines vacíos, es un poco tope raro. La sala del restaurante se ve que está bien, pero como nadie nos la mencionó al llegar y solo la vimos cuando nos marchábamos, fue un poco un fail. Al final, nos decantamos por dos bocatas fríos y dos cervezas, que nos salieron por 18,60€. No es la mejor experiencia gastronómica, te lo digo.

El servicio… bueno, a veces parece que los camareros tienen todo el tiempo del mundo. Me refiero a que la comida estaba buena, pero la espera era un desastre, más de 15 minutos para que te traigan la cuenta y la cerveza llegó justo cuando estábamos con el postre. La mala educación de uno de los camareros también dejó mucho que desear, no es para dejar una huella positiva, la verdad. En cuanto a la ubicación, está decentemente situada, pero tampoco te va a dejar alucinado. A pesar de eso, hay quienes han disfrutado de la comida casera, y hasta dicen que es un lugar "perfecto para apreciar lo bonito que es Prades" si no tienes prisa.

Y lo mejor de todo es que si te gusta el ambiente tranquilo y acogedor, este lugar puede ser tu spot. Al final del día, hemos desayunado y almorzado allí, y aunque la rapidez no es su fuerte, la comida es casera y bastante rica. Los dos camareros fueron amables, así que si estás en modo relax y te encanta disfrutar del momento, este hotel te va a parecer un buen sitio. Si lo que buscas son buenas vistas y un ambiente romántico, también cumple con eso. Así que, si eres de los que se quejan de esperar, quizás deberías pensarlo dos veces antes de venir aquí. ¡A disfrutar!

Está el hotel diseñado para familias

Mira, si piensas en ir al Hotel Restaurant La Botiga, mejor repiénsalo dos veces. Yo fui con unos colegas desde Sabadell, y tras más de hora y media de viaje, llegamos listos para comer, y ¡sorpresa! El restaurante estaba cerrado. Llamamos y resulta que no tenían nuestra reserva apuntada. No puedo decir más que un desastre total en atención. Nos quedamos con las ganas de comer algo decente y la sensación de que eran unos impresentables.

Ahora, si se te ocurre entrar al restaurante, prepárate para morirte de aburrimiento mientras esperas. La espera es eterna, y lo peor es que no respeta el turno: si entraste después, no te preocupes, igual puedes quedarte ahí mirando el reloj. Es frustrante cuando estás de vacaciones y solo quieres disfrutar. Yo, desde luego, no lo recomendaría.

Pero no todo es negativo, porque también hay quienes han tenido experiencias geniales allí. Desde Barcelona, algunos dicen que la comida es un manjar y que se sienten como en casa gracias a Ana y Juan, que son los camareros más simpáticos. Eso sí, hay que tener un poco de suerte con el servicio porque, al parecer, depende de la jornada. Consumir demasiado tiempo en el salón esperando no es lo mejor para una escapada, y ya sapo.

En cuanto a si el hotel está diseñado para familias, parece que hay un poco de todo. Por un lado, hay quienes dicen que es un lugar acogedor y tranquilo, ideal para parejas o grupos. Sin embargo, las quejas sobre el servicio podrían hacer que las familias con niños prefieran buscar opciones más eficientes. Al final del día, si tienes niños pequeños o alguien a punto de dar a luz, lo mejor será pensar en otro sitio donde no te dejen esperando con un barrigón.

Qué actividades se pueden realizar cerca del hotel

Hombre, si estás pensando en Hotel Restaurant La Botiga, te cuento lo que nos pasó a mi pareja y a mí. Fuimos a probar el menú que anunciaban en la pizarra por 20 euros. En plan, todo bien, correcto, aunque claro, era Semana Santa y estaba todo el mundo a tope. Pero llama la atención que, después de esperar 20 minutos para hacer el pedido, nos traen una hoja del menú cambiada, con la mitad de los platos fuera y el precio subido a 25 euros. En serio, ¿esto es un restaurante o una casa de subastas? Un poco de seriedad.

Después de esa experiencia, no puedo dejar de mencionar que otros grupos que fui con familia el verano pasado también tuvieron un buen rato. Allí la cocina es tradicional, con un montón de años en el juego, más de 25 años. Cenamos un variado de tapas exquisitas y el trato que recibimos fue fantástico. La relación calidad/precio es muy buena, así que tampoco todo fue un desastre, ¡gracias a Dios!

El ambiente es lo que más me gusta, es un típico restaurante de pueblo, y aunque fuimos tardecillo, nos atendieron sin problema. El camarero, David, se lo curra y tiene una actitud de diez. Se nota que sube y baja escaleras mil veces para atender a todos, y lo hace con una sonrisa. La comida en general estaba rica, desde las carnes hasta los canelones, todo casero y a buen precio. La verdad, muy recomendable.

Pero no todo puede ser perfecto, ¿verdad? Una vez, el menú estaba guay, con varias opciones a elegir, pero el servicio era un poco desastre. Pedimos pan y, tras reclamarlo cinco veces, vemos que la mesa de al lado lo tiene. Eso ya nos empezó a mosquear un poco. Y lo mismo con los postres. A pesar de que la camarera se disculpó y nos invitó al café, al final nos cobraron todo. Lo que más me fastidió fue sentir que era por nuestro acento madrileño. Pero bueno, al menos la comida es buena, y eso siempre cuenta.

Y ya que andas por la zona, cerca del hotel hay varias cosillas que puedes hacer. Puedes darte un paseo por la Plaza de Prades, que está cerquita. El ambiente es genial y siempre hay algo que ver. Si te molan las caminatas, hay rutas para perderse por la naturaleza, así que no dudes en explorar. Al final, si lo tomas con humor, las experiencias siempre suman.

A qué distancia se encuentra el Monasterio de Poblet del hotel

De verdad que el Hotel Restaurant La Botiga está en un sitio chido, justo en la Plaça Major, 14, 43364 Prades, Tarragona. Pero, oh sorpresa, no se puede decir lo mismo del servicio. Comida buena, eso sí, pero prepárate para esperar una eternidad. Te lo cuenta alguien que estuvo ahí: una hora para el segundo plato y después otra media hora más para el postre. Te miras alrededor y ves a todo el mundo quejándose, ¡un verdadero desastre!

La atención es un verdadero lío. Después de 10 minutos esperando que nos atendieran y viendo al camarero pasar a nuestro lado sin chistar, nos rendimos y nos fuimos sin pedir nada. Y eso que había solo tres mesas ocupadas. Este sitio tiene una ubicación que vale la pena, pero no parece que la gente quiera quedarse a disfrutar, a menos que te encante esperar.

Lo mejor que puedo decir sobre la comida es que, aunque la calidad está bien, el servicio simplemente fue un desastre. Cuando preguntamos por bocadillos calientes, nos dijeron que ya no servían. Pero, ¡sorpresa! Vimos a otros comensales que llegaron después de nosotros y se estaban comiendo unos bocadillos de tortilla calientes. El camarero sólo nos dio excusas malísimas, y eso la verdad es que molesta un montón. Es una pena, porque el lugar tenía pinta de ser serio, pero estos detallitos han dejado un sabor super agridulce.

Y si te preguntas, ¿qué tan lejos está el Monasterio de Poblet del hotel? Pues está a unos 12 kilómetros de distancia, así que si decides pasarte por ahí, ¡hay una buena caminata después de tragarte esa comida!

Qué tipo de comida se ofrece en el restaurante del hotel

La verdad es que disfrutamos de una cena de lujo en el Hotel Restaurant La Botiga. ¡Todo un sorpresón! La comida estaba buenísima*, pero lo que realmente se lleva la medalla es el trato. Juan, o Miguel… no sé cómo se llama, pero lo que sé es que el tío nos hizo sentir como en casa. Nos dio un servicio tan acogedor que, sin duda, vuelvo a repetir. Recomendable 100%.

También pasamos una velada con el camarero Adrián, que fue super amable y se notaba que sabía lo que hacía. Estuvo atento durante toda la cena y eso se agradece un montón. En este sitio, no hay quejas del servicio, ni siquiera en momentos de ajetreo. Todo correcto y nos fuimos con un 10 en la cena! Gracias, chicos.

Pero, no todo es color de rosa. Hay que ser realistas, porque no todo el mundo ha tenido la misma suerte. Una de las camareras, por el artículo 33, fue superdesagradable.* Nos dijo que no había comida sin dar más explicaciones, mientras que a otros no les pusieron problemas. Quizás tuvo mala suerte el día, pero, oye, podrías dejar de lado prejudicios como si tuviéramos acento madrileño. Es una pena que el trato al cliente falle así y se pierdan comandes. Y lo único positivo de esa situación fue una chica que nos atendió con las bebidas, que fue un encanto, y eso que ni siquiera era su trabajo.

Sobre la calidad de la comida, también tiene sus altibajos. Un menú de 20€ debería ser un festín, pero había platos que llegaron después de una hora y los cubiertos brillaban por su ausencia. Otros se fueron sin probar bocado. Una familia al lado, que tuvo que esperar una hora y media, se fue del restaurante sin comer. ¡Menuda faena! En fin, no pueden cobrar lo mismo si la cocina está saturada y el servicio no da la talla.

En cuanto a la comida* que ofrecen, parece que hay variedad, pero no siempre cumplen con las expectativas. En general, parece que tienen platos bien elaborados y ricos, pero hay días que la cocina no da abasto, y eso afecta a la experiencia. Así que si decides ir, asegúrate de que la cocina esté funcionando a tope para disfrutar al máximo.

La comida del restaurante es casera

Y hablando del Hotel Restaurant La Botiga, hay opiniones de todo tipo. A nosotros, en lo personal, nos ha encantado. La cena fue increíble, de esas que saben a casa de la abuela. Nos pedimos todo lo tradicional catalán, la sopa de farigola estaba espectacular y la escudella era para no parar de comer. Y ni hablemos de las carnes a la brasa, de esas que hacen que dejes el tenedor en la mesa y solo quieras disfrutar de cada bocado. Además, el trato del personal fue genial. Te hacen sentir como en casa, así que, ¿qué más se puede pedir en unas vacaciones?

Pero no todo es color de rosa. No entiendo a la gente que se queja por los tiempos de espera . Si estás ahí, es para relajarte, disfrutar de la comida y de la compañía. Querido grupo, se sabe que hay pocos sitios donde te sirvan comida tan auténtica. ¿Qué pasa? ¡Deja el estrés en casa y disfruta!

En nuestra última visita en Semana Santa, mi pareja y yo fuimos con nuestra hija. Georgina, la dueña, fue un encanto, sobre todo con el tema de la celiaquía de mi niña. Todo muy cuidado. Las habitaciones, aunque son sencillas, estaban limpias y amplias, y lo mejor, el desayuno y cenas estaban de escándalo. Y como extra, aceptan mascotas, así que nuestro perrito también se lo pasó genial disfrutando de las rutas que hay alrededor. ¡Un diez para el staff por hacer todo tan fácil y agradable!

Sin embargo, no todo el mundo siente lo mismo. He escuchado a un par de personas que no lo recomiendan en absoluto. Un tipo mencionó que esperó una eternidad por un bocadillo y que la camarera no le supo ayudar. Eso sí, yo creo que es cuestión de suerte, las veces que he ido, el servicio ha sido rápido y atento. Quizás se encontraría en un mal día.

Y ya para terminar, ¿la comida del restaurante es casera? Absolutamente. Lo que probamos estaba hecho con ingredientes de calidad y con cariño. La comida aquí sabe a lo que es: tradición. Así que si buscas un lugar donde la comida tiene ese toque de hogar, este es el sitio. ¡Dale una oportunidad y no te arrepentirás!

Qué especialidades culinarias se pueden encontrar en el menú

Vale, hablemos del Hotel Restaurant La Botiga. Si estás buscando un sitio cómodo para pasar el fin de semana, no te lo recomiendo mucho, la verdad. Solo tiene una estrella y eso se nota. El servicio… bueno, fue el peor que he visto en años. Imagínate, un domingo a las 13:00 horas y nos sentamos en la terraza. Esperamos 45 minutos para que nos atendieran. El camarero no era solo antipático, era de otro planeta. ¡Menos mal que no nos dio un golpe, que eso está penado! Pero, oye, si no pueden o no quieren atenderte, lo pueden decir. Casi una hora da para pensar en muchas cosas. Las vistas son bonitas, eso sí. Pero al final, con un servicio así, tampoco vale mucho.

En otra ocasión, fui a cenar, sin hospedarnos. La terraza está en la Plaza Mayor, y eso sí que está chido. La comida… bastante normalita, no te emociones. El problema es que la coordinación del servicio no existe. Nos servían los platos a destiempo. Uno ya estaba casi terminando y el otro llegaba frío al mismo tiempo. No sé tú, pero eso es un poco frustrante. Aun así, el lugar tiene su encanto, solo hay que tener paciencia.

Y si hablamos de comida, hay que mencionar que cuando lo hacen bien, se nota. Una vez comí escudella y conill, y estaba de lujo, como para repetir. Pero si el servicio no acompaña, eso te lo saca todo del sabor. La comida puede ser casera y de buena calidad, pero al final, si tienes un camarero que se la pasa en otra dimensión, todo se complica. Las famosas graellada de verduras que pedimos se pareció más a una escalibada, y el fricandó estaba frío, como olvidado en una esquina. Ah, eso sí, los macarrones de mi hija estaban bien. Todo por 52 € y eso no vale la pena para lo que ofrecen.

Si buscas especialidades en el menú, ahí encontrarás cosas como escudella, conill, algún plato de fricandó y pasta, entre otras. Pero recuerda, si la cocina está bien, el servicio puede arruinar la experiencia del todo. Así que no esperes un Michelin ahí, porque simplemente no va a pasar.

Es necesario hacer una reserva para cenar en el restaurante

Pasamos el día por la zona y, de repente, una señora nos dice que tenemos que ir a comer al restaurante La Botiga. No nos lo pensamos. ¡Y menos mal! La atención fue de diez, aunque al principio nos dejaron un papelito con los platos apuntados a mano. Pero eso le dio un toque auténtico, ¿sabes? La comida, uff, ¡fantástica! La escudella la trajeron en un cuenco de barro y podías servírtela a tu gusto! Esas pequeñas cosas cuentan, así que si vas por ahí, te lo recomiendo al 100%.

Mi pareja y yo nos quedamos este fin de semana en el hotel La Botiga y, la verdad, fue super acogedor. Las habitaciones son perfectas, con buenas vistas a la plaza. Comimos también allí y todo era casero, así que no te vas a ir con hambre. Y qué decir del camarero Juan, ¡un crack! Súper atento y simpático, te hace sentir como en casa. La experiencia fue redonda: Habitaciones: 5, Servicio: 5, Ubicación: 5. ¿Qué más quieres?

Aunque no todo fue color de rosa. Hubo una mala experiencia que no se puede olvidar. Teníamos una reserva para comer, y cuando llegamos, nos dicen que se les había colado una mesa y ocupaban nuestra mesa. ¡Menuda faena! Nos pusieron a comer en un bar vacío y tardaron más de 45 minutos en servirnos. El servicio fue un desastre, pero hey, al menos la comida estaba buena. Tómalo en cuenta si decides ir.

Así que, ¿es necesario hacer una reserva para cenar en el restaurante? La verdad es que mejor no te la juegues y asegura tu mesa. Con las experiencias que escuché, no querrás quedarte sin sitio. ¡Asegúrate y disfruta!

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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