
Si buscas un sitio molón para picar algo en Llançà, El racó del port es la opción. Está bien ubicado en Plaça del Port, nº 3, así que no puedes perderte el plan de hacer unas tapas con vistas. La carta tiene de todo: desde las clásicas patatas bravas y croquetas, hasta alguna que otra tapita más innovadora que puede sorprendértelo. Ideal para desconectar y disfrutar de una buena birra o una sangría en un ambiente chill.
Pero, te cuento, teníamos las expectativas un poco bajas y, la verdad, ni las alcanzaron. Los calamares a la andaluza resultaron flojetes y los mejillones no brillaron por su calidad. Lo mejor es que hay un montón de recomendaciones para pedir, así que, aunque no nos salió del todo bien, seguro que das con algo rico en tu visita. ¡Dale una oportunidad y que no se te olvide reservar antes!
El racó del port
Horarios El racó del port
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | 11:00–23:00 |
| martes | 11:00–23:00 |
| miércoles | 11:00–23:00 |
| jueves | 11:00–23:00 |
| viernes | 11:00–23:00 |
| sábado | 11:00–23:00 |
| domingo | 11:00–23:00 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación El racó del port
Dónde se encuentra El racó del port
Si estás buscando un sitio donde ir a cenar en Llançà, echarle un vistazo a El racó del port puede ser una opción, pero vas a tener que andar con cuidado. Por un lado, hay casos donde la gente ha tenido experiencias relativamente buenas, pero también hay historias de terror. 3 estrellas y el servicio, dicen que es lo mejor, con un camarero súper atento. La comida, sin embargo, es un lío: los platos combinados de entrecot se ven bien y son generosos, pero ojo con las patatas. Huelen a pescado como si el aceite no se cambiara nunca. Y luego los chipirones, no los pidas, son del tamaño de una moneda y rebozados, se pierde todo el sabor. La cena está entre 10-20 € por persona, así que piénsatelo bien.
¡Pero espera! No todo es color de rosa. Hay quienes han tenido experiencias horribles. Uno contaba que había más de la mitad de la carta que no tenían, y su hijo ni siquiera pudo comer unos macarrones a la boloñesa. La ensalada también salió un desastre, y pareciera que más le valiera ir a un supermercado y comprar una pizza. Al final, se gastaron 80 € y siguieron con hambre. Olvídate de la sangría también, era incomible. En esas situaciones, la comida se queda en un 1 de 5 y el ambiente también.
Más allá de las malas experiencias, hay quienes se quejan de la suciedad del lugar. Contaron que la comida estaba congelada y en mal estado, y que incluso encontraron anisaquis en la merluza. Eso ya es de mal gusto. La sensación de que todo se sirve recalentado y de mala calidad es preocupante. 20-30 € por persona no vale la pena si no comes nada decente.
Así que, ¿dónde se encuentra El racó del port? Estás buscando en Plaça del Port, nº 3, 17490 Llançà, Girona. Puede que sea un sitio con potencial, pero hazte un favor: ve con expectativas bajas y prepárate para lo que venga. ¡Suerte!
Cuál es la dirección exacta de El racó del port en Llançà
Ya te digo, este sitio, El racó del port, es una verdadera vergüenza. Fuimos con todas las ganas, listos para disfrutar en nuestra primera noche en Llançà, pero nos encontramos con un chasco total. Empezamos bien, pero apenas quedaba la mitad de la carta disponible. Mi hijo, que se come hasta los ladrillos, no pudo ni con los macarrones que trajeron como espaguetis. ¡Menuda decepción! Es increíble lo difícil que es hacer unos macarrones malos, y ellos lo lograron.
Y no hablemos de la ensalada, se quedó ahí, tan buena como un zapato. También probamos la sangría y, honestamente, era tan imbebible que ni con el refresco de naranja del crío pudimos arreglarlo. Ahí la dejamos, intacta, y cuando pedimos la cuenta, que fue 70 euros, ni se molestaron en preguntar por toda la comida que se quedó en el plato. Aquí no les importa nada, solo sacar la pasta de los turistas despistados.
Si por alguna razón piensas en ir, pasa de largo. Lo peor que hemos probado fue un arroz negro incomible, hervido con tinta y encima con un extraño sabor a especias picantes. El camarero nos contó que al cocinero pakistaní le gusta experimentar. Pero, por favor, un atentado a la cocina, de verdad, Llançà no merece un lugar así.
Si quieres saber la dirección exacta de este desastre, está en Plaça del Port, nº 3, 17490 Llançà, Girona. No digas que no te lo advertí. ¡Mejor ve a otro lado!
Qué tipo de comida se ofrece en El racó del port
Te cuento, El racó del port es un sitio que ha dejado opiniones pa' todos los gustos. En general, cuentan que es un lugar aceptable, algunos platos están bien, pero hay que tener cuidado con lo que pides. Para empezar, los mejillones a la plancha son un must, raciones generosas y la verdad, sabrosos. Pero, ya sabes, los básicos no brillan mucho. Eso sí, los precios están correctos y el servicio suele ser atento, así que no todo es malo, pero no esperes maravillas.
Por otro lado, hay quienes se han llevado una impresión bastante nefasta. Un grupo pagó 50€ por unos espaguetis y un calamar que, según dicen, era un horror. Resulta que al final tuvieron que salir a buscar un bocata porque la experiencia fue una estafa total. Aquí, el combo de comida, servicio y ambiente les dejó con ganas de más, y no en el buen sentido. Comida y servicio bajísimos en su opinión.
Y no se quedan ahí, otro comentario dice que, a pesar de que el camarero era simpático, la comida no estaba a la altura. Llegaron y se encontraron con que no tenían casi nada de su carta, ¡vaya decepción! Terminaron comiendo macarrones en un pueblo pesquero donde supuestamente deberían tener marisco fresco. Si la cosa está así, lo mejor sería que cierren el chiringuito hasta que tengan un menú decente.
Para más inri, un grupo se fue de allí más contento, disfrutando de sardinas, chipirones y mejillones que, aunque no con la misma cantidad de antes, les dejaron con buen sabor de boca. También mencionaron una sangría que estaba bien y el servicio fue correcto. Entonces, ¿qué tipo de comida se ofrece en El racó del port? Pues tapas variadas, pero ojo, mejor confía en las que son más seguras como los mejillones, porque hay platos que, sinceramente, pueden dar sorpresas desagradables. ¡Así que ve con cuidado!
Qué platos clásicos se pueden encontrar en el menú
Te cuento que si estás pensando en ir al Racó del Port, piénsalo dos veces. La verdad, a mí me hicieron perder la fe en los arroces. Pedí un arroz caldoso y, amigo, lo dejé entero. Estaba asqueroso, incomible, blanco como la nieve y los mejillones eran solo decorativos. ¡32 euros! ¿Para esto? Una estafa total. Lo peor fue cuando le dijimos al camarero que no estaba bueno y nos contestó de manera bordele. Vamos, que si estaba tan orgulloso de su comida, que se lo comiera él. Nunca más, y menos si no quieres que te engañen.
En el otro lado de la moneda, hay días que el lugar tiene algo de encanto. Tienen unas vistas al puerto que la verdad están de lujo. Puedes sentarte a comer en un ambiente tranquilo, y aunque la comida no sea espectacular, no se puede negar que está decente. Ah, y el personal era amable, un punto a favor, aunque no compensa el nivel de desastre en cocina por lo que parece. Pero si quieres un lugar que te brinde un par de minutos de relax, podría valer la pena… si no eres muy exigente, eh.
Hablando de platos que se encuentran en el menú, lo clásico que te pueden ofrecer son algunas tapas como los calamares a la andaluza. Pero, como te vas a dar cuenta, no son la maravilla que esperas. He visto que la sobremesa puede incluir una crema catalana que no sabes ni dónde quedó el azúcar quemada. Y si te preocupan los alérgenos, mejor que preguntes antes, porque ahí no tienen ni idea. Así que, si lo que buscas es una comida de verdad, busca en otra parte. No te gastes el dinero en algo que no vale la pena.
Hay opciones innovadoras en la carta de El racó del port
La cosa va de que en El racó del port no hay tiempo para el aburrimiento. La comida aquí es, en su mayoría, de buena calidad y muy bien presentada. Las tapas de calamares y almejas que probamos fueron una gozada, y el arroz caldoso fue simplemente espectacular. Todo esto, acompañado de un servicio muy amable, hace que la experiencia sea bastante agradable. Eso sí, los postres son de la Jijonenca, pero ojo, que necesitas soltar un poco más de pasta porque se cobran aparte. Hay gente que ha tenido sus pegas. Las patatas al alioli, por ejemplo, fueron un poco decepcionantes, estaban congeladas y el alioli era de bote. Pero, hablando del servicio, ¡no se puede quejar uno! Los camareros son atentos y eso cuenta un montón. En general, el ambiente es chill y puedes charlar tranquilamente. Además, el lugar tiene unas vistas al puerto que son una pasada.
En cuanto a la comida que no me impresionó tanto, hay opiniones para todos los gustos. Hay quienes dicen que la comida es normalita, pero el camarero es un crack y eso suma. La comida va entre 10-20 € por persona, así que tampoco te romperá el bolsillo. En el lado positivo, por lo general, el ambiente es adecuado y las vistas al mar son un plus.
Y respecto a la carta, te cuento que no esperes locuras, pero hay opciones que se ven bastante ricas: el pulpo a la gallega y una crema catalana que dicen que está de lujo. Aunque algunos críticos mencionan que sí hay menú más básico, en general, se nota que intentan mantener un buen estándar. Si quieres algo más innovador, pues quizás no lo encuentres aquí, pero ¡tampoco está mal disfrutar de lo clásico de vez en cuando!
Es recomendable ir a El racó del port para disfrutar de tapas con vistas
La verdad, El racó del port tiene un poco de todo, pero no te fíes sólo de las apariencias. La terraza es un buen sitio para relajarte, pero cuidado con el servicio, porque si te toca uno de esos días en que los camareros parecen fantasmas, tu experiencia puede irse al traste muy rápido, como nos pasó a nosotros. Esperamos un buen rato y ni un gesto, ni un "Hola". Decidimos levantar el vuelo antes de que se nos olvidara qué era ser atendidos. Una estrella directa.
Pero, a ver, no todo fue un desastre. Esa vez que volvimos y probamos la ensalada de queso de cabra estaba bien, aunque le faltaran ingredientes. Después vino un plato combinado que no era para tirar cohetes, un par de gambas y una tortilla que se quedó un poco corta. Vamos, que si piensas que con 30-40€ te vas a poner las botas, va a ser que no. El ambiente estaba chido, pero el combo de comida y servicio no es precisamente un gancho para regresar, así que no es mucho lo que se queda en la memoria.
La siguiente vez fuimos más optimistas. El personal era bastante majo, se notaba que intentaban hacer su trabajo. Las tapas estaban ricas y, dentro de lo que cabe, el precio estaba bien. Aunque los arroces y fideuá necesitaban un poco más de chicha. Pero si quieres salir a comer y no arruinarte, puede que encuentres algo que te convenza, así que desde aquí te digo que vale la pena intentarlo.
Ahora, no me malinterpretes, he oído cosas que dan miedo. Esa historia de los ibericos a 7 euros que no eran más que un truco... eso sí que no es para nada recomendable. Si te sirven jamón seco como la mojama, creo que ni el ambiente atractivo puede salvar eso. Y esos boquerones esqueléticos que parecían más una burla que un plato decente, ¡por favor! Esto está claro: no vayas a comerte una decepción.
Si lo que buscas son buenas vistas y hay una mesa libre, lánzate, pero no te hagas muchas ilusiones con la comida. ¡Suerte y buen provecho!
Qué bebidas se pueden disfrutar en El racó del port
Así que, chicos, os cuento lo que nos pasó en El racó del port ayer, un sábado de julio. Al llegar, el lugar estaba vacío, pero la atención... ¡madre mía! Tardaron un montón en venir a ver qué queríamos, y había un par de empleados parados como si estuvieran de vacaciones. En plena temporada de verano, ¿y no tienen botellas de agua de litro? Solo esas mini botellas que son un chiste, y claro, con la sed que llevábamos, tuve que pedir dos, más un granizado que me costó casi 2 euros. Una locura.
Y ya ni os cuento lo de la carta. Pregunté por un plato de calamares que ponía que traía "5 unidades". La empleada ni idea, y cuando finalmente vino otro chaval, con un tono que no le vendría mal un poco de amabilidad, me dice que son calamares enteros. Muy bien, yo pensando que le voy a dar una oportunidad. Pero cuando me traen el plato, ¿adivináis? Eran 2 calamares de unos 10 cm. Así que ahí estamos, 9 euros por esos dos calamares, y el mismo empleado me suelta que depende del tamaño. ¡Brutal!
Al final, cuando ya estaba listo para comer, ¡sorpresa! No había ni un cubierto por ahí. Lo mejor de la experiencia fue el sabor de los calamares y las bravas, que estaban decentes, y las cervezas de mi amigo, a 2 euros cada una, que estaban bien. La decoración del local es chula, pero las vistas... digamos que podrías pasarte el rato mirando el suelo.
Ahora, sobre las bebidas que puedes disfrutar en El racó del port, tengo que decir que las cervezas están a un precio razonable, así que puedes hacerte con unas cuantas sin que te duela el bolsillo. Pero no esperes maravillas con los cocktails o esos drinks chulos, el foco está más en las cervezas y un par de granizados. Al final, puede que te quedes con las ganas de algo más original, pero bueno, al menos hay opciones para refrescarte. Si vas, mejor que sea como última opción, no vaya a ser que busques otra cosa y te lleves una decepción. ¡Suerte!
Cuál fue la experiencia general de los comensales mencionada en la introducción
Sigue leyendo, porque el racó del port en Llançà es un sitio de emociones encontradas. He estado allí y lo que te puedo decir es que su ubicación es top, justo al lado del puerto, perfecto para disfrutar de unas cervezas con vistas de ensueño. Pero ojo, que no todo es tan bonito. Al menos, yo le daría dos estrellas porque la profesionalidad del personal deja mucho que desear. Te cuento: los camareros van de graciosillos, pero te aseguro que la gracia no se la han traído de casa. La espera fue larga, unos 30 minutos para unos calamares a la romana que más bien eran de la sección de congelados de cualquier supermercado. ¿Y las bravas? Un chiste, seis patatas con una pizca de salsa, eso no es un plato, ¡es una burla!
Pasando a los segundos, el arroz negro estaba más que pasable, nada del otro mundo. Mi amigo se pidió un entrecot que, sinceramente, me dejó en shock: trozos de sardina y un gusto raro a pescado, y cuando le dijimos al camarero, él con un tono sin profundidad pues soltó que es porque en su parrilla también cocinan pescado. Flipo. Y no éramos solo nosotros que nos quejábamos, había otras dos mesas que también estaban dándole la caña.
Después, tienen un músico con un acordeón que hacía más ruido que melodía, y te aseguro que se notaba que estaba haciendo playback. Pero venga, no todo es tan feo. En mi visita posterior, tuve una experiencia que sube un par de puntos. Cinco estrellas para el otro intento: la comida buena y el ambiente mola. El servicio de una chica fue un 10 y hasta el camarero mayor se portó. Pedimos de todo, desde calamares hasta hamburguesas y mejillones a la marinera, que estaban buenísimos. Pero eso sí, cuidado con el camarero joven, que te quita los platos como si fueran suyos. Un 4 de 5 estrellas porque, aunque la comida estuvo rica, el servicio un poco a la deriva.
Según el día, puedes encontrar un servicio con ganas de hacerte reír o un desastre total. Así que si decides ir, prepárate para lo inesperado. ¡Suerte!
Qué problemas se encontraron con los calamares y los mejillones
Y bueno, si estás pensando en El Racó del Port en Llançà, déjame decirte que deberías tener cuidado. ¡Una estrella! Si hubiera estrellas negativas, no dudaría en dar unas cuantas. El servicio fue un desastre total. Llegamos y había montones de mesas vacías, pero ni un solo camarero se dignó a decirnos dónde sentarnos. ¿La excusa? Poca faena, pero ni eso sirvió. Estuvimos a punto de colarnos en una mesa cuando finalmente un camarero salió y nos indicó dónde sentarnos. Lo mejor de todo fue ver cómo otros, cansados como nosotros, se fueron antes de que nos atendieran. Te juro que estuve 30 minutos cronometrados esperando algo. Mientras tanto, el camarero sirvió a una mesa de “recién llegados” con bebidas. ¡Increíble! Al final, nos levantamos y nos fuimos, y yo me pregunto, ¿qué pasaría si el lugar se llena?
Por otro lado, hay quienes dicen que el personal es muy amable. Bueno, lo admito, eso es un pequeño consuelo. Pero la comida... ¡Madre mía! Nos trajeron un pan tostado que estaba más seco que un desierto y el tomate parecía un salmorejo en vez de algo fresco. Y luego esos calamares, resecos, y unas croquetas que nadaban en aceite. La única buena noticia fueron los pimientos de padrón y las bravas, que esas sí estaban decentes. El lugar se ve limpio y las vistas al puerto son geniales, pero al final, no es suficiente si la comida y el servicio son así de flojos.
Lo que me ha dejado más sorprendido fue la experiencia con la paella. ¡Te lo digo en serio, el arroz era tan blanco que chorreaba! Nada de sabor a paella, más bien un fiasco total. Es caro para lo que es, y gracias a Dios no fui solo yo con estas impresiones. En cuanto a los calamares y los mejillones, parece que no eran ni la sombra de lo que deberían. Esos calamares, como mencioné, estaban resecos y sin gracia. Así que, en resumen, si buscas calidad y un servicio decente, mejor pasar de este sitio y probar en otro lugar del paseo, que seguro que hay opciones más sabrosas y con un trato mucho más amable.
Se ofrecen recomendaciones para elegir los platos en El racó del port
Así que, mira, si estás pensando en dartelo de ahí, te cuento. El racó del port tiene una ubicación brutal, justo delante del puerto, pero la experiencia puede ser un rollo, ¿sabes? Hemos probado unas tapas, y la tabla de ibéricos nos decepcionó bastante, el jamón era todo menos ibérico. Pero en el lado bueno, las bravas estaban ricas y las alas de pollo eran crujientes y gustosas. Además, los precios andan bien, así que no te quedas en banca rota.
La cosa se pone fea en otros comentarios. Algunos dicen que el trato es frío y que la comida parecía recalentada. Un par de camareros se salvan, como el de las gafas y la rubia, que son unos cracks, pero el ambiente general es de poco profesionalismo. Y con la calidad de la comida que se cuece ahí, también hay que mencionarlo: una paella con más granos de pimienta que de arroz... Una locura, ¿eh? Esa es la realidad que muchos han vivido.
Ahora, si buscas algo que realmente te deje buen sabor de boca, algunos dicen que los mejillones a la marinera son la caña y que el bacalao a la sanfaina está para flipar. Además, el servicio parece mejorar mucho cuando el personal es amable y servicial. Los precios rondan entre 30 y 40€ por persona si decides probar lo mejor del lugar.
Y si te preguntan, “¿qué plato pedirías aquí?”, te diría que vayas a por los mejillones y el bacalao, además de las bravas, porque esas han salido bien en varias reseñas. Pero ojo, infórmate antes de arriesgarte a la paella.
Es necesario hacer una reserva antes de visitar El racó del port
Y vámonos de una vez al grano. El racó del port suena bonito, ¿verdad? Pero déjame decirte que la experiencia que tuvimos fue más bien una broma. ¡90 minutos de espera para tres platos combinados! O sea, ese tiempo para algo que podría haber salido de la cocina en un par de minutos. No entiendo cómo pueden tardar tanto en preparar unas tapas. Llegamos a las 21:00 y salimos a las 23:15, totalmente decepcionados.
La atención al cliente, una de esas cosas que debería ser prioridad en cualquier restaurante, aquí brilla por su ausencia. Poco profesionales es un eufemismo en este caso. A veces pienso que podrían sencillamente mejorar con un poco de organización y ganas de agradar. La sensación de abandono mientras mirábamos a la cocina era brutal.
Con toda la experiencia que tuvimos, te diría que no lo recomiendo. De verdad, si quieres unas buenas tapas, hay mil sitios mejores por ahí. ¿Y lo peor de todo? La ilusión que teníamos al llegar se nos fue volando a los 15 minutos de estar esperando.
Y la pregunta del millón: ¿Es necesario hacer una reserva antes de visitar El racó del port? Si te gusta la emoción de esperar y que te ignoren, tal vez, pero yo te diría que busques otro sitio para pasarla bien sin tanto contratiempo.
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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