
¿Buscas un lugar donde la comida te haga sentir como si estuvieras en casa de la abuela? Cal Fesol es el sitio perfecto. Este restaurante encantador en Carrer del Pont, 23 en Santa Pau, Girona, tiene ese aire especial que te atrapa. Con platos de cocina mediterránea y española, aquí te vas a poner las botas con paua, rape y panceta. Además, si eres fan de los fesols, están para chuparse los dedos: con alioli, botifarra, y más. ¡Una auténtica delicia!
El ambiente es acogedor y está ambientado según el producto estrella del lugar, el fesol, cultivado en tierra volcánica. Este es el plan ideal para disfrutar en familia, rodeado de un paisaje rural que te quita el hipo. Cal Fesol es conocido por sus platos caseros y su buena atención, así que no dudes en echarle un vistazo a su menú en línea. ¡Te aseguro que salir de allí con hambre será imposible!
Cal Fesol
Página web
Mapa Ubicación Cal Fesol
Dónde se ubica el restaurante Cal Fesol
¡Ey, colegas! Si andáis por Carrer del Pont, 23, 17811 Santa Pau, Girona, y pensáis en meteros a almorzar en Cal Fesol, mejor que lo penséis bien. Para empezar, el sitio tiene dos estrellas, lo que ya te dice que no va a ser la gloria. El menú te deja con las almorranas por el precio que piden, 25€ por persona y la comida, pues... normalita, para no decir tirando a floja.
La atención de las camareras es cordial, sí, pero son solo dos chicas para un local grande, así que prepárate para esperar. A mí me pasó que pedí pollo, y la ración era más bien escasa, y la calidad… pues eso, un mediocre que te deja frio. Y para rematar, el postre fue un desastre total: pedí un coulant y me llegó helado, ¡y con un trozo de papel dentro! Un espectáculo, ¿no? Primera y última vez, sin duda.
Ahora, si vas con pareja y quieres probar esos fesols típicos de Santa Pau, quizás te lleves una pequeña sorpresa. El lugar es curioso y la atención fue buena al final, pero cuando llegamos, tardaron un poco en traernos las bebidas porque solo había una camarera. Cuando llegó la otra, todo mejoró, pero los fesols estaban insípidos, y el alioli ni te cuento. También pedimos butifarras y ¡sorpresa! Sabían exactamente igual, un lío.
Y mira, otra cosa que me pareció una falta de respeto: entró una familia y tanto el padre como el hijo grande estaban sin camiseta y sudados, ¡en la mesa de al lado! Ni un aviso. Pero bueno, a pesar de estos detalles, el pueblo tiene su encanto, y hemos pensado en darle otra oportunidad si las próximas reseñas son mejores.
Así que ya sabes, si te preguntas dónde se ubica el restaurante Cal Fesol, está en Carrer del Pont, 23, 17811 Santa Pau, Girona. Decide bien si te atreves a probarlo, porque yo, por ahora, estoy en modo "no gracias".
Qué tipo de cocina se ofrece en Cal Fesol
Venga, vamos al grano sobre Cal Fesol en Carrer del Pont, 23, en Santa Pau. La cosa está clara: 1 estrella y ni de broma pienso volver. Te clavan 25€ por un menú que parece hecho para una ardilla. Te ponen un pimiento crudo y frío como guarnición, y la media patata al caliu no se la darías ni a tu peor enemigo. Cuatro rebanadas de pan, o sea, 2 por persona, y ni se te ocurra esperar un vino decente. Estaba tan aguado que apenas sabe a vino. Y si quieres alioli, ¡te cobran 1,50€ más! Un desastre total.
El postre ya es la guinda del pastel. Una crema catalana con una galletita napolitana que parece que ha pasado por una trituradora. Recuerda, caro, comida escasa y bebida sin chicha. Solo le pongo una estrella por las chicas que trabajaban allí y la limpieza. De resto, una decepción. Todo esto en un sitio que, hace cuatro años, servía manteles y pan con tomate. Qué bajón.
Pasamos a otra experiencia, donde le dan 3 estrellas porque la atención fue buena, pero la comida sigue floja. El menú de 25€ sigue siendo un robo, y aunque el de sepia estaba bien, la panceta tenía una presentación que dejó mucho que desear. Los segundos platos son correctos, pero el acompañamiento es soso, y no hablemos de los postres, donde el tiramisú es un no rotundo. Así que, bueno, se salvan por el servicio y la buena onda de la gente.
En otra ocasión, algunos volvieron a probar y hablan de comida típica de la zona. Llevaban a los peques, y todos se sintieron cómodos. Pero nosotros, los adultos, catamos los tastets de fesols y carne a la brasa, que son lo que se supone que saben hacer. ¡Los postres estaban bien! Si decidieron volver, por lo menos les gustaron los postres caseros.
Por lo que he leído, los fesols, aunque son la estrella del lugar, no se están cocinando como deberían. Así que, si decides lanzarte a la aventura de comer ahí, mejor ve con bajo perfil y no esperes nada espectacular.
Cuáles son algunos de los platos destacados en el menú de Cal Fesol
Mira, si decides pasar por Cal Fesol en Carrer del Pont, 23, Santa Pau, te cuento que no todo es lo que parece. El local, aunque bonito y con un entorno precioso, es como una envoltura de caramelito sin dulce en su interior. Pedimos unas ensaladas que no te van a volar la cabeza y unos platos de fesols que, sinceramente, estaban más bien insípidos. Las albóndigas vinieron solas, sin una guarnición que las acompañara, y el sabor de la salsa de tomate... mejor lo dejamos ahí. Lo que es un bajón total fue cuando nos llegaron piquillos con trozos de plástico. Al final nos cambiaron el plato, pero eso es un fallo que no se debería permitir. Un niño podría haberse hecho un buen susto.
Y no hablemos del trato. En lugar de sonrisas y buena vibra, lo que nos encontramos fueron malas caras y risitas que no estaban para nada de buen rollo. La atención fue un caos, con solo una camarera para un restaurante a tope. Simpática, sí, pero no podía estar en todos lados. El allioli llegó cuando ya había terminado el plato. No me malinterpretes, el lugar tiene potencial, pero no está bien gestionado.
En cuanto a la comida, parece que hay platos que se salvan, como las albóndigas y los fesols, pero tienes que estar preparado para que no sean la octava maravilla. Resulta que por un par de botifarras y un poco de patata podrías terminar pagando una fortuna. ¡Ojo! No hay tiramisú el día que fuimos, así que si eso era tu anhelo, lo mejor es que lo dejes para otro momento.
En cuanto a la experiencia general, igual te va mejor ir a otro lado. Con esa calidad-precio, más bien parece un timo.
Qué ingredientes especiales se utilizan en los platos de Cal Fesol
Y seguimos con el tema de Cal Fesol. Mira, el otro día fui con un grupo y, la verdad, la experiencia fue una montaña rusa. Empezamos con un menú que costaba 17,50€. Esperábamos algo decente, pero la realidad fue que parecía más un timo. La bebida solo incluía una copa de vino, que, sinceramente, estaba malísima. Aunque el lugar tiene su encanto, un millón de estrellas no le daría, la verdad.
Otro par de amigos fueron y le dieron 3 estrellas porque les gustó el ambiente, decían que era acogedor. La comida estaba bien, sin más. El plato de fesols con jabalí era un poco escaso en jabalí, pero la ensalada de queso de cabra tuvo sus puntos. Al menos el postre, un coulant de chocolate, se salvó para hacer la cena un poco más dulce.
Sin embargo, hay otros que no tuvieron tanta suerte. A algunos les tocó una ensalada normalita que empachaba como si fuera pura crema de queso de cabra. Uno pidió unos 3 pimientos rellenos, y a lo mejor era un mal día de cocina, pero eso no tenía nada de sabor. Si está en la lista de «sitios turísticos», no debes esperar que te den en el plato lo que te prometen.
Y eso no es todo. La atención estuvo bien, la camarera era simpática y atenta, pero es que, por el precio, nos sentimos un poco timados. Por lo que me cuentan, parece que se aprovechan del turismo. ¡Vaya tela! Aunque el lugar tiene potencial, tienen que ponerle un poco más de cariño a sus platos.
En cuanto a los ingredientes especiales que usan, parece que los fesols son la estrella del menú, tanto los secos como los que son más frescos, pero necesitan darle un poco más de vida a los acompañamientos, como ese jabalí que echaba en falta. La calidad está ahí, pero la cocina debería esforzarse más en resaltar esos sabores auténticos que todos queremos. ¡Así sí, estaría genial!
Qué hace que la experiencia en Cal Fesol se sienta como en casa de la abuela
Ya te digo, la experiencia en Cal Fesol es un tema agridulce. Para empezar, una vez que llegamos teníamos nuestra reserva hecha y el ambiente prometía, pero, en cuanto preguntamos por el menú, nos soltaron un “NO” bastante seco. La atención dejó mucho que desear y, mientras esperábamos, nos sentimos ignorados totalmente, viendo cómo otros clientes los atendían sin apuro. Después de 30 minutos en la mesa, ¿qué hicimos? Pues levantarnos y salir, porque no sé si era porque eramos los únicos castellano parlantes del lugar, pero la atención fue pésima. Joder, mi hija que no puede comunicar bien sus necesidades... Un desastre.
Ahora, no todo fue malo. La comida tiene su punto. Las ensaladas son grandes y molonas, y no puedes irte sin probar su plato de alubias blancas. Sí que tardaron un poco entre plato y plato, pero al menos cuando llegó la comida, fue una delicia. Eso sí, no busques menú, solo pídelo de la carta y aguanta la sorpresa en la cuenta.
Y es que hay quien dice que la calidad de la comida es excelente, y no mienten. Aparte de lo ricos que estaban los platos, la carne a la brasa se vió increíble. La cantidad que sirven justifica el precio, y de hecho, es un chollo a comparación de otros sitios. Si vuelvo a la zona, fijo que repito.
Sin embargo, ni hablar de lo que pasó con la cuenta. Me pareció de muy mal gusto que nos quisieran cobrar unos 2,50€ por el plato y cubierto de mi hija, que apenas come. Al final, aunque la ubicación es pintoresca, el lugar me dejó con una sensación de cutre. Y lo peor fue la falta de opciones para los bebés. Para cambiar a mi hija, nos sacaron una mesa cualquiera. Por favor, ¡un cambiador no cuesta tanto!
La experiencia en Cal Fesol podría describirse como un intento de llevarte a casa de la abuela. Esa mezcla de platos tradicionales con un toque de cariño, las raciones generosas y los sabores del hogar están ahí. Pero la manera en que te hacen sentir a veces te aleja del calor familiar. Al final, te deja entre la nostalgia de una comida rica y la decepción de un servicio irregular. ¡Una montaña rusa de emociones!
El restaurante tiene un ambiente familiar y acogedor
Mira, Cal Fesol en Carrer del Pont, 23, Santa Pau... ¿dónde empiezo? El lugar tiene un rollo acogedor y auténtico que podría hacerte sentir a gusto. Las instalaciones están bastante bien y eso es un puntazo, pero hay un detalle que fastidia un poco: tienes que ir a un camping a recoger las llaves. La chica que te atiende ahí tiene su propia forma de hacer las cosas y, la verdad, eso es una incomodidad brutal. Por eso le pusimos 2 estrellas.
En cuanto a la comida, aquí vino lo que más nos decepcionó. Hice una olla de fesols y nos los querían colocar en todos los platos como si fueran la última Coca-Cola del desierto. Vamos a ser claros, no salimos satisfechos de allí y tampoco es que me apetezca dejarme un riñón por un plato que no trae nada innovador. Para colmo, éramos 14 personas y solo nos regalaron un cuento, diciendo que solo dan uno por familia. ¿No sería más lógico un cuento por niño?
Ahora, no todo fue un desastre. El trato fue excelente y la cocina bastante abundante. Los fesols, las judías blancas esas, son un clásico por aquí y la carne la hacen a la piedra volcánica, pero aún así, hay que admitir que si no eres foodie, lo que ofrecen es algo que puedes replicar en casa y más barato. Así que no sé si valdría la pena regresar.
El ambiente es familiar y acogedor, no lo dudes. Pero con esas pegas y fallos en el servicio, se puede perder la magia. Al final, si vas con expectativas altas, podrías terminar decepcionado. Si decides ir, ve con el mente abierta y cruzando los dedos para que tu experiencia sea mejor que la mía.
Cuáles son las características del fesol cultivado en Cal Fesol
Te cuento sobre Cal Fesol en Santa Pau. Si pasas por ahí, no te puedes perder su famoso fesol. Este sitio tiene 4 estrellas y destacan por usar comida de proximidad. La verdad, la calidad-precio es bastante buena. Aunque a veces el servicio puede ser un poco lento, eso sí, la comida tiene buena cantidad y está sabrosa. ¡Eso sí, reserva antes! El local se llena rápido, y no querrás quedarte fuera.
Ahora, no todo es perfecto. He visto comentarios de gente que les pareció que el menú preestablecido estaba un poco caro por lo que ofrecen. Los fesols son la estrella, pero algunos opinan que si los sirvieran en un plato hondo en lugar de plano, mantenerían mejor el calor y podría haber un poco más de cantidad. Pero, honestamente, es un riesgo que vale la pena asumir.
Por otro lado, ¡las camareras son un encanto! Te hacen sentir a gusto, aunque hay quienes se quejan de que en algunas ocasiones la comida no cumple las expectativas. Un menú de 17,50€ puede decepcionar si la cantidad no es suficiente o la calidad de la bebida es baja. Pero, en general, tienen buenas críticas cuando se trata de disfrutar de sus platos.
Siempre que visito la Garrotxa, Cal Fesol se convierte en una parada obligada. La decoración puede ser un poco rara para algunos, pero en mi experiencia, los fesols son simplemente de otro mundo. En cuanto a sus características, el fesol cultivado en Cal Fesol destaca por su sabor intenso y la frescura de los ingredientes locales. Así que, si te gusta experimentar algo típico y delicioso, ya sabes dónde ir. ¡A disfrutar se ha dicho!
En qué tipo de suelo se cultiva el fesol que se utiliza en el restaurante
Ya te digo, este sitio en Carrer del Pont, 23, 17811 Santa Pau, Girona, tiene más historias que una novela. Cal Fesol, lo llamaron, pero la verdad es que la experiencia fue un lío. Te cuento: al principio, nos recomendaron este lugar y, en vez de eso, acabé en otro que tenía un nombre parecido. Menuda confusión. Aunque te diré que la atención es bastante buena, el servicio en general fue un desastre. Lo mejor, la amabilidad del personal. Pero, ojo, cuando fui a pagar con tarjeta me dijeron que había un fallo, y ¡bam!, dos cobros en el ticket. Un fastidio, pero al menos ya está solucionado.
Ahora, si hablamos de la comida, me quedé con ganas. Las judías no eran nada del otro mundo, y si esperas que te traigan los platos a tiempo, olvídate. Dos horas para servir dos platos de judías y tres pollos a la brasa. Y como si fuera poco, la guarnición llegó fría, lo que me pareció un poco de broma en un restaurante que se llama Can Fesol. La primera vez que vine, también me fue mal, así que no sé qué va a pasar si me arriesgo de nuevo en este lugar… ¡pero parece que soy un poco masoca, porque aquí estoy otra vez!
En fin, lo bueno es que le dieron un par de estrellas por el trato y la variedad en el menú. Las raciones son generosas, pero si pides algo como la crema catalana, ¡prepárate a esperar! A mí me la trajeron sin el azúcar quemado, cosas que pasan, supongo. Y por lo visto, esos fesols de sepia son un must, pero yo no probé por la falta de suerte en el segundo intento.
Sobre el fesol que usan, seguramente lo cultivan en suelos con muy buena calidad nutritiva, porque este plato, además de ser estrella, está hecho con cariño y de alguna manera refleja esas raíces de la zona. Así que si un día te animas a probarlo, ten en cuenta que seguramente, el suelo tiene que ser fértil y bien cuidado para que ese sabor auténtico salga a brillar. Pero, y ojo aquí, ¡mejor ve a otro sitio!
Cal Fesol es un buen lugar para disfrutar de una comida en grupo
Así que, después de estos días en Santa Pau, déjame decirte que Cal Fesol tiene sus pros y sus contras. Por un lado, hay quien dice que la comida está buena y que es un sitio con buenas vistas. ¡Eso sí! Tuve una comida con la familia que estuvo de lujo, con sol en la mañana y ese toque de lluvia en la tarde. Comimos muy bien, incluso hicimos una parada en Castellfollit de la Roca que estuvo brutal. Pero, por otro lado, hay comentarios que da pena leer.
Mucha gente se ha quejado de que es un lugar típico para turistas, y que parece que solo lo eligen por ser la opción fácil cerca de los carruajes de la Fageda d'en Jordà. Si te fijas, las críticas de unos parecen decir que hasta los precios son más altos de lo que uno esperaría. Y ni hablar del servicio. Ha habido quejas con la camarera que es más antipática que el tiempo en noviembre. Esperar 40 minutos solo para que te tomen nota es un caos total, y reírse en la cara del cliente no es lo que uno espera al comer fuera.
En cuanto al alojamiento, parece que en Cal Fesol no hay mucho que hacer si no te gusta la aventura. Tienes que buscar las llaves en un camping que no está ni en el pueblo. Sin recepción nunca ayuda, y llamar al contacto no sirve de nada porque nunca tiene cobertura. Así que, en general, a menos que estés dispuesto a aguantar el desastre de servicio, puede que haya mil restaurantes mejores en Santa Pau donde disfrutar de una buena comida en grupo. A veces la comida no lo compensa. ¿Entonces, es un buen lugar para grupos? Con lo que he escuchado… mejor buscar otros lares.
Ofrecen opciones vegetarianas o platos especiales para dietas restrictivas
Mira, Cal Fesol está en Carrer del Pont, 23, 17811 Santa Pau, Girona. Hemos tenido experiencias bien variadas, te cuento. Por un lado, una vez llegamos con mucha ilusión y acabamos con las expectativas por los suelos. 1 estrella, porque a pesar de que estábamos listos para degustar sus postres, nos quedamos esperando una eternidad. Al final, nos cansamos de esperar y nos fuimos con el estómago vacío. Una pena, pensábamos que habíamos acertado al elegir el sitio.
Pero no todo ha sido un desastre, ¿eh? Otro día fui y le di 4 estrellas. El lugar está ambientado como un cuento de judías mágicas, está chido. La carta es un poco corta, pero al final tuvimos un buen almuerzo. El servicio fue súper amable, solo chicas detrás de la barra, muy atentas. Todo tenía buena pinta aunque no fuera un menú gigante.
Pero, hablando de menús, también hay ocasiones donde la comida es buena, pero el precio de 25€ del menú fin de semana parece un poco alto. Comimos de manera decente, pero la calidad-precio no suma tanto cuando sientes que podrías haber comido algo más espectacular. Así que de ahí salí con un 3 estrellas.
Y no puedo olvidar la experiencia que tuvieron mis amigos en el hostal Cal Fesol. 1 estrella para ellos por la pésima organización. Llegaron y ya habían pagado por adelantado, lo cual es raro, ¿no? Luego, el tiempo que esperaron fue alucinante, así que se marcharon sin postre ni café. Como que no le veo sentido.
Ahora, en cuanto a la pregunta: ¿Ofrecen opciones vegetarianas o platos especiales para dietas restrictivas? Pues, a la que he ido no vi nada específico para estos casos, así que si buscas algo en particular, mejor preguntar antes de lanzarte. Pero ya sabes, a veces hay que arriesgarse y probar.
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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